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“Si cuidamos el suelo, multiplicamos nuestra producción”

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De esta manera, Jonás Petterson, Director por la Producción en el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), se refirió al trabajo que viene realizando la Institución para devolver fertilidad al suelo y sumar hojas a las plantas de yerba mate. “Hay un cambio que tenemos que hacer: cuando vamos al yerbal, además de la planta, tenemos que mirar hacia abajo y observar cómo está el suelo”, dijo el Director al finalizar la charla de Sistematización de Suelos que el Servicio de Extensión Yerbatero del INYM brindó, junto a agricultores, el viernes 5 de Febrero en Comandante Andresito. “Hay muchas prácticas que podemos aplicar, como dejar cubiertas verdes espontáneas, machetear o cortar con la motoguadaña, dejando que la biomasa quede en el suelo, ayudando a conservar nutrientes y humedad... tenemos que lograr un yerbal sustentable en el tiempo, o de lo contrario vamos a perder hojas año tras año”, agregó Petterson.

 

Ese es el objetivo del Servicio de Extensión Yerbatero, integrado por 11 técnicos que trabajan en toda la zona productora. “Estamos muy orgullosos de este logro, era un viejo anhelo que teníamos quienes venimos del sector productivo; ahora finalmente el agricultor puede planificar su chacra con un yerbal a largo plazo y con la tranquilidad de contar con el apoyo del INYM no sólo para mejorar el suelo, la planta y la disponibilidad de agua, sino también para otras cuestiones que necesite y que desde la Institución podemos resolver”, destacó Petterson.

 

Los centímetros más fértiles

Con la frase “suelo pobre, productor pobre”, el ingeniero agrónomo Gustavo Baumgratz amplió esos conceptos a los agricultores presentes en la charla. “Si hacemos un corte transversal del suelo vamos a tener diferentes capas que se llaman perfiles y la capa más fértil es la del horizonte A que tiene un espesor de 10 a 20 centímetros, es la que corresponde a la superficie del suelo”, dijo el técnico del INYM. “Esta capa concentra entre el 70 y 80 por ciento de los nutrientes; entonces si perdemos esta capa por erosión o por malas prácticas, perdemos la fertilidad del suelo y bajan los rendimientos de los cultivos. Eso se traduce en menor ingreso y menor rendimiento para el productor”, describió.

 

¿Cuáles son las prácticas recomendadas por el INYM para cuidar esa fertilidad? “Como primera medida tenemos que mantener el suelo cubierto para protegerlo del impacto de las gotas de lluvia; si dejamos el suelo con rastrojo garantizamos que el agua se infiltre y el agua que no logre ingresar durante una precipitación intensa, va a escurrir por la superficie, entonces todas las prácticas de sistematización, como trazado de curvas de nivel, van a tender a frenar la escorrentía para que no se produzca el proceso erosivo”, detalló.

 

En el yerbal del 80

 

Juan Jones, agricultor anfitrión en Andresito, compartió sus experiencias de optimización de un yerbal de 40 años y de un nuevo cultivo en suelo que está en proceso de recuperación. “Mis padres llegaron como pioneros en el año 1979 y una de sus primeras actividades fue la yerba mate, así que heredé 6 hectáreas plantadas en la década del 80 y opté por seguir apostando a este producto, aprendiendo y aplicando nuevas técnicas”, manifestó.

 

“La idea es ir renovando el viejo yerbal, ya que estuvo muchos años abandonado y tiene fallas, y en otro sector, donde había un potrero, fui reemplazando primero la pastura con cultivos como maíz y hortalizas, y después de un año, planté yerba mate y puse cubiertas verdes: avena y el nabo forrajero en invierno, y la crotalaria en verano. Estoy teniendo muy buenos resultados”, destacó.

 

A la par del productor

 

Jones es uno de los productores con los que trabaja Diego Quintana, el técnico asignado por el INYM en chacras de Andresito y Wanda. “El desafío que tenemos es lograr una interacción permanente en el tiempo, que permita intercambiar experiencias técnicas y volcarlas en el terreno para mejorar los rindes en los yerbales”, subrayó.

 

“Hablamos de un cambio, de transformación profunda; es un trabajo de varias etapas, comenzando por el acercamiento a las chacras, identificando la situación de cada lugar y eso lo hacemos a la par del productor, nunca adelante: el productor es el que toma las decisiones, el técnico acompaña y facilita las herramienta que necesita para gestionar su chacra de la mejor manera posible”, resumió Quintana al referirse al vínculo entre el Servicio de Extensión del INYM y los yerbateros. “Es un ida y vuelta, un intercambio de saberes y experiencia que con el tiempo se irá enriqueciendo aún más y tendrá resultados con yerbales más productivos”, concluyó.

 

 

Material audiovisual: https://www.youtube.com/watch?v=CAo2558WJTY&feature=youtu.be

 

 

Gentileza.- Cristina Besold - Área de Prensa - Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM)

 

 

10 de Febrero de 2021