Pese a que en esta época del año suelen ocultarse, el frío no ha sido suficiente para frenar las poblaciones en las zonas endémicas, donde 90% de las localidades tienen presencia de chicharrita del maíz, y en un 75% con más de 100 adultos por trampa.

La Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus Maidis, el nombre científico de la temida chicharrita del maíz, confirmó este lunes lo que ningún productor del cereal quería escuchar: efectivamente, y tal como vienen alertando otros reportes, la presencia de la plaga está siendo alta.

Aunque la amenaza se centra sobre las zonas endémicas (NOA y NEA), y no sobre el centro del país donde fue el gran problema de la cosecha 2023/24, que la población de estos insectos no se esté reduciendo constituye una señal de alerta.

De hecho, el último informe nacional de cultivos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) y un análisis de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) hicieron referencia a este fenómeno, e incluso advirtieron daños que no se preveían en maíces cosechados en el norte del país.

La Chicharrita del maíz, otra vez un dolor de cabeza  

“El frío hasta ahora no fue suficiente en las zonas endémicas y se encienden luces amarillas de cara a la próxima campaña”, señala la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis en su 46° informe, desde que comenzó a funcionar hace dos años precisamente luego de la fatídica campaña 2023/24.

Cada 15 días, esta Red toma información de las poblaciones mediante trampas cromáticas adhesivas, y para el período entre el 1 y el 16 de julio pasados reveló datos que invitan a, cómo mínimo, estar muy atentos y ajustar las estrategias para evitar que la plaga se siga expandiendo.

“Pese a la época del año, en las regiones endémicas (NOA y NEA) la chicharrita sigue registrando una presencia amplia: aparece en más del 90% de las localidades monitoreadas, y un 75% registra las categorías más altas (más de 100 adultos por trampa)”, indica el relevamiento.

Por el contrario, en las regiones Centro-Norte, Litoral y Centro Sur, se observó una marcada disminución de los niveles de captura, aunque en las dos primeras siguen predominando las localidades que registran el vector.

Trampa cromática para monitoreo de chicharrita del maíz (INTA Marcos Juárez)

Concretamente, en cada zona la situación es la siguiente:

En la región NOA, donde el 50% de las trampas se encontraban instaladas sobre maíces en estado de madurez fisiológica (R6), se observó una marcada disminución en el promedio de adultos capturados y una estabilidad en la categoría de mayor abundancia. No obstante, los niveles poblacionales continúan siendo muy elevados: el 86% de las localidades superó los 100 adultos por trampa.

En el NEA, donde también la mitad de las trampas se colocó en cultivos de maíz, predominantemente en R6, se produjo una marcada disminución en el promedio de capturas y un leve retracción de las localidades con mayor abundancia de Dalbulus maidis, aunque siguió siendo la categoría más representativa: 62% del total.

En el Litoral, donde el 32% de las trampas estuvieron instaladas en lotes de maíz en R6, el 68% de las localidades registró presencia de chicharritas, con una retracción de las categorías intermedias de capturas (1 a 20 y 21 a 50 adultos por trampa), así como una marcada disminución en las capturas promedio, superior a la de las zonas endémicas.

En la región Centro-Norte, donde el 38% de las trampas se instaló en cultivos de maíz en estado de madurez fisiológica, el 95% registró capturas del vector, aunque con una nueva caída en la proporción de localidades con máxima abundancia, así como una marcada disminución del promedio de capturas.

En la región Centro-Sur, donde el 32% de las trampas se ubicó sobre maíces en R6, el 70% de las localidades no tuvo presencia de chicharritas, y también disminuyó el promedio de capturas.

Cómo frenar a la Chicharrita del maíz    

Bajo este panorama, desde la Red consideraron “fundamental” sostener esquemas de monitoreo activos y sistemáticos, aun durante las etapas finales de cosecha de los maíces tardíos, para comprender la dinámica poblacional estacional de la plaga a escala regional.

Al respecto, recordaron que la presencia de plantas voluntarias de maíz –los denominados maíces “guachos”– en lotes ya cosechados constituye un componente epidemiológico de gran importancia, ya que actúan como un “puente verde” que favorece la supervivencia y permanencia del Dalbulus maidis, contribuyendo a la continuidad del patosistema entre campañas.

Por eso, “el monitoreo de estos hospederos resulta estratégico para la detección temprana de focos de persistencia y para la estimación de densidades poblacionales remanentes”, repasaron.

Asimismo, mencionaron que estas “luces amarillas” deben llevar a evaluar estrategias de manejo complementarias que podrían implementarse para reducir la abundancia poblacional del vector, en caso de que las condiciones ambientales no favorezcan una disminución natural.


El informe completo de la Red y el detalle por regiones se puede ver en https://www.maizar.org.ar/vertext.php?id=1017 


Foto.- Portada - Chicharrita del maíz, así es el pequeño insecto que está provocando grandes problemas en el campo


Por Infocampo


Fuente.- https://www.infocampo.com.ar/