Cientos de fieles caminaron desde la Catedral San José en la ciudad de Posadas hasta el Santuario de Fátima en la localidad de Garupá bajo el lema “A Fátima en Comunión, Caminamos en Misión”.
En la misa central, el Obispo de la Diócesis de la ciudad de Posadas pidió por la paz mundial, cuestionó la “miseria individualista” y llamó a recuperar la justicia, la solidaridad y la esperanza activa frente a la pobreza y el sufrimiento.
Este domingo se realizó la 64ª peregrinación a la Virgen de Fátima, una de las manifestaciones de fe más tradicionales de la Diócesis.
Desde las seis de la mañana, cientos de fieles partieron desde la Catedral San José hacia el Santuario de Fátima para participar de la fiesta patronal bajo el lema “A Fátima en Comunión, Caminamos en Misión”.

La misa central fue presidida por el Obispo de la Diócesis de Posadas, Monseñor Juan Rubén Martínez, quien durante su homilía reflexionó sobre la fe, el papel de María en la vida de la Iglesia, la situación social del país y los conflictos que atraviesa el mundo.
“Esta procesión que tiene muchos años, sesenta y cuatro, expresa la fe de nuestro pueblo y la cercanía de nuestra gente a María”, expresó el obispo al iniciar su mensaje. En ese sentido, destacó la profunda devoción mariana del pueblo de Dios y afirmó que “hay una experiencia de fe en la gente sobre la maternidad de María”.
Mons. Martínez recordó que María “fue haciéndose presente en la historia, acompañando a la Iglesia” y señaló que, a lo largo de los dos mil años del cristianismo, “siempre estuvo acompañándonos con distintos nombres y distintas advocaciones”. Sobre la Virgen de Fátima, indicó que “ella nos lleva a Jesús” y remarcó que María es “la mujer del sí”, aquella que aceptó el proyecto de Dios aun en medio de las dificultades y el sufrimiento.
En otro tramo de la Homilía, el obispo profundizó sobre la figura de María en la historia de la salvación y sostuvo que su vida estuvo marcada por pruebas y persecuciones. “Tuvieron que huir a otras tierras porque Herodes quería matar al niño”, recordó, al tiempo que evocó la presencia de María al pie de la cruz y el momento en que Jesús le dice a Juan: “Ahí tienes a tu madre”.

El obispo también centró parte de su reflexión en la misericordia de Dios y la dimensión cercana de la fe cristiana. “Nuestra fe como cristianos no puede entenderse sin esta comprensión de la paternidad de Dios”, expresó. Y agregó: “No tenemos a Dios meramente como alguien distante. Jesús nos enseña que Él es nuestro Padre, un Padre cercano, misericordioso que nos acompaña”.
Durante la celebración, Monseñor Juan Rubén Martínez agradeció la presencia de los fieles y también de quienes siguieron la transmisión a través de los medios de comunicación debido a las bajas temperaturas. “Queremos recurrir, agradecer seguro, tantas cosas que tenemos en nuestro corazón, pero también pedir”, manifestó.
En ese marco, el obispo hizo un fuerte llamado por la paz mundial y mencionó las guerras y persecuciones que afectan a distintos pueblos. “Queremos pedirle la paz a María por un mundo violento que genera guerras”, afirmó. Además, cuestionó “la miseria individualista” y las disputas “mercantiles” que “no tienen en cuenta la dignidad humana donde muere tanta gente”.
Monseñor Juan Rubén Martínez también se refirió a la persecución de cristianos en distintos países y recordó que “hoy mueren mártires muchos cristianos por la fe en África y en tantos lados”.

En relación con la realidad argentina, pidió especialmente por quienes atraviesan situaciones de dolor, pobreza y enfermedad. “Hay tantos hermanos y hermanas que sufren. Hay tanta gente que sufre el hambre, pero también enfermedades”, expresó. Asimismo, advirtió sobre la pérdida de valores fundamentales: “Donde no hay justicia, el hombre va perdiendo su dignidad”.
El Obispo llamó a fortalecer el compromiso cristiano frente a una sociedad marcada por el individualismo. “Hoy hacen falta más que nunca cristianos, hacen falta cristianos en una sociedad individualista, gente que tenga en cuenta a los demás, que haya solidaridad, que se piense en el otro”, señaló.
No obstante, destacó los gestos solidarios presentes en la comunidad: “Aun en medio de las necesidades siempre hay gestos solidarios donde se da una mano al hermano”.
Finalmente, Monseñor Juan Rubén Martínez exhortó a vivir una esperanza activa y comprometida. “La esperanza no es esperar. La esperanza es un esperar activo, comprometido”, sostuvo. Y concluyó: “Necesitamos la fe para poder mirar con esperanza el tiempo que nos toca vivir. ¿Y cómo nos activamos? Con el amor. Donde no hay amor, hay sufrimiento”.
Redacción: Fabricio Salto para Radio Tupambaé
Fuente.- https://radiotupambae.com.ar/