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El INYM capacita a técnicos para retener el agua de lluvia en las chacras y evitar la erosión del suelo

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El Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) brindó capacitación a los técnicos sobre sistematización de suelos y caminos para que compartan la misma experiencia con los productores con quienes trabajan para lograr yerbales sustentables. El lugar elegido para la capacitación fue un yerbal de la Cooperativa Tealera de Guaraní Limitada (COPETEGLA), ubicada en Colonia Guaraní, en la zona centro de Misiones. Un total de siete técnicos, productores e integrantes de la Cooperativa aprendieron sobre cómo acondicionar suelos y caminos para que el agua de lluvia se infiltre y se evite la erosión del suelo, generando beneficios ambientales y productivos. En esta oportunidad, la experiencia estuvo centrada en la construcción de camellones o lomos de burro que derivan el agua a pozos de decantación. El objetivo “es que la lluvia se infiltre lo máximo posible y que el agua que escurre por la superficie del suelo, baje en velocidad para que no ocurra el proceso erosivo, no se produzcan zanjas o surcos”, explicó el ingeniero agrónomo Gustavo Baumgratz, técnico del INYM.

De esa manera, continuó, “vamos manteniendo la fertilidad del suelo, ya que sus primeros 20 centímetros son los más fértiles, y en la medida que vamos frenando la velocidad del agua, logramos también que infiltre en mayor proporción y alimente las napas freáticas que después abastecen las vertientes”.

La construcción de camellones y obras similares cobran mayor importancia en estos meses donde se evidencia la ausencia de lluvias, con impacto no sólo en la producción agrícola sino también en el abastecimiento de agua para diversos usos. “En la medida que aumentemos la infiltración de lluvia en la chacra, el caudal de agua de nuestras vertientes va a perdurar incluso en tiempos de sequía”, ratificó.

Para alcanzar los objetivos, luego de la construcción de camellones es importante cubrir el camino con pasto.

Se recomienda aplicar estas medidas en toda la chacra, tanto en la cuenca agrícola como en los caminos, y como dato a destacar cabe informar que Copetegla adquirió una máquina que pone a disposición de sus socios para construir camellones.

¿Qué aspectos hay que tener en cuenta para construir los camellones?

“En la sistematización del camino, lo ideal primero es perfilarlo, es decir: en la huella de tránsito tenemos que hacer una huella a dos aguas, hacer las respectivas cunetas o zanjas de escorrentía y perfilar los barrancos. Esto se realiza de acuerdo a la pendiente existente, al grado de inclinación del terreno, ya que cuando tenemos pendientes suaves de poco declive, los lomos de burro y los pozos de decantación que fabricamos van a mayor distanciamiento, y cuando tenemos una pendiente con más inclinación, estas obras tiene que estar más cerca”, explicó Baumgratz.

¿En qué consiste la sistematización del camino?

“Consiste en hacer pozos de decantación, es decir con una retroexcavadora, se hacen los hoyos, y con el suelo que extraigo para hacer ese pozo, realizó un lomo de burro. La función del lomo de burro es que el agua que viene escurriendo por el camino se desvié hacia los pozos de decantación. Por eso es muy importante que el lomo de burro esté en mayor altura, y a veces en un camino puede estar antes de los pozos de decantación”, agregó el técnico.

¿La construcción de camellones y pozos de decantación varía según el nivel de erosión de la superficie?

“Así es. Puede haber diferentes situaciones. Donde no hay mucha erosión, el nivel de la superficie agrícola está prácticamente en el mismo nivel del camino. Entonces es más fácil hacer el trabajo porque los pozos de decantación simplemente son un orificio circular tipo olla o una especie de costilla o espina de pescado de menor profundidad y mayor longitud. En cambio, donde tenemos caminos con mayor proceso de erosión, donde ya hay barranco, sí o sí tenemos que recurrir a hacer excavaciones de menor superficie posible pero de mayor profundidad para almacenar agua”, señaló. A modo de ejemplo, destacó, “hoy tuvimos una pendiente del 6 por ciento; es decir que en 100 metros de longitud tenemos una caída de seis metros y en este caso el distanciamiento entre cada lomo de burro estaría a 26 metros de distancia para esta pendiente; en caso de pendiente más suave, llegamos a 30 metros de distancia; cuando la pendiente es mayor, los lomos se van a acercar más”.

Lo ideal para asegurar la permanencia de agua y el suelo fértil en la chacra es programar, planificar, dónde irán los caminos y hacer las obras de retención de agua antes de iniciar un cultivo. En esos casos, “los pozos de decantación pueden ser más suaves e incluso acompañar las curvas de nivel de desagüe del lote agrícola; muchas veces no es necesario hacer un pozo de decantación, simplemente derivo el agua de la chacra que en el lote agrícola ya está a curva de nivel”, concluyó.

 

27 de Noviembre de 2020