vacas-y-alamoEl objetivo de esta experiencia fue evaluar el consumo de hojas de álamo caídas en otoño como forraje. La experiencia se realizó en una chacra de la localidad de Cervantes (Rio Negro), en un macizo de álamos euroamericanos de 6 años de edad, con una densidad de 555 árboles/ha (6m x 3m), diámetro a la altura del pecho (DAP) promedio de 24,2 cm y altura promedio de 18,3 m. Para conocer la disponibilidad de hojas de álamo caídas al suelo en otoño se tomaron tres muestras al azar, recolectando las hojas disponibles en parcelas de 1m2 y se llevaron a estufa hasta peso constante para determinar el %MS.

Para evaluar el consumo de las hojas como forraje, se delimitó un sector de la forestación con alambrado eléctrico e ingresaron durante tres días 10 vacas preñadas en el tercio medio de gestación (CC2). Posteriormente se realizó la estimación del remanente de hojas para poder calcular el consumo promedio por animal.

 

 

La evaluación de disponibilidad inicial de hojas dio como resultado 6.257kgMS/ha y la estimación del remanente luego del forrajeo dio como resultado 861 kgMS/ha, representando un consumo estimado fue de 3,9 kgMS de hojas por día y por animal, equivalente al 86,2% de las hojas disponibles.

 

En esta breve experiencia se observó un buen aprovechamiento de las hojas por parte de los animales. Es conocida la avidez que tienen los bovinos por las hojas de álamo en primavera-verano, comportamiento que se mantiene, aunque en menor medida, con las hojas caídas en el otoño. Si bien se utilizó una alta carga animal, se determinó que es posible aprovechar estratégicamente las hojas de álamo como recurso forrajero en otoño-invierno, más aún en esta región en donde la producción de las pasturas disminuye marcadamente durante esa época del año.

 

Fuente: INTA Hernán Cancio, Esteban Ricardo Thomas

 

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