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Lunes, 14 Octubre 2019

 

  
  

0012943333Durante los 120 minutos empataron 0 a 0. Di María se retiró por una lesión muscular. Los de Sampaoli buscan hacer historia, dado que la "Roja" nunca obtuvo el título continental. El campeón se resolverá desde los 12 pasos. Más de 60.000 personas fueron parte del espectáculo que animaron Argentina y Chile en la final de la Copa América en Santiago. La marea roja con matices celestes reflejaba el clima hostil que vivió el combinado de Gerardo Martino cuando salió a la cancha. La ilusión de los transandinos de levantar por primera vez el título era similar a la de los criollos, que buscaban la revancha de lo sucedido en el Mundial de Brasil para opacar los 22 años de sequía.

Los de Jorge Samapoli propusieron un juego prolijo en los primeros movimientos. Desde el fondo Gary Medel se encargaba de gestar el circuito ofensivo, al conectar con Marcelo Díaz, Jorge Valdivia y Jean Beausejour. En cambio, la pasiva actitud de los albicelestes cambiaba cuando la pelota pasaba por los pies de Lionel Messi y Ángel Di María.

A pesar del dominio local, Chile tardó 10 minutos en concretar la primera amenaza. Un remate desviado de Eduardo Vargas fue un aviso, pero la intervención de Arturo Vidal generó una gran preocupación en Sergio Romero, quien interpretó una gran maniobra para desviar el disparo del atacante de la Juventus.

La respuesta del combinado del "Tata" se basó en la pelota parada ejecutada por la "Pulga". Un punzante centro del rosarino encontró la cabeza de Sergio Agüero y cuando el "Kun" se disponía a celebrar el tanto, Claudio Bravo le ahogó el grito con una soberbia tapada.

Antes de llegar a la media hora, una lesión muscular en la cara posterior del muslo izquierdo sacó del partido al "Fideo". Como ocurrió el año pasado en Río de Janeiro, el ex Rosario Central se perdió el compromiso más importante del torneo. Su lugar fue ocupado por Ezequiel Lavezzi.


Más de 60.000 personas fueron parte del espectáculo que animaron Argentina y Chile en la final de la Copa América en Santiago. La marea roja con matices celestes reflejaba el clima hostil que vivió el combinado de Gerardo Martino cuando salió a la cancha. La ilusión de los transandinos de levantar por primera vez el título era similar a la de los criollos, que buscaban la revancha de lo sucedido en el Mundial de Brasil para opacar los 22 años de sequía.

Los de Jorge Samapoli propusieron un juego prolijo en los primeros movimientos. Desde el fondo Gary Medel se encargaba de gestar el circuito ofensivo, al conectar con Marcelo Díaz, Jorge Valdivia y Jean Beausejour. En cambio, la pasiva actitud de los albicelestes cambiaba cuando la pelota pasaba por los pies de Lionel Messi y Ángel Di María.

A pesar del dominio local, Chile tardó 10 minutos en concretar la primera amenaza. Un remate desviado de Eduardo Vargas fue un aviso, pero la intervención de Arturo Vidal generó una gran preocupación en Sergio Romero, quien interpretó una gran maniobra para desviar el disparo del atacante de la Juventus.

La respuesta del combinado del "Tata" se basó en la pelota parada ejecutada por la "Pulga". Un punzante centro del rosarino encontró la cabeza de Sergio Agüero y cuando el "Kun" se disponía a celebrar el tanto, Claudio Bravo le ahogó el grito con una soberbia tapada.

Antes de llegar a la media hora, una lesión muscular en la cara posterior del muslo izquierdo sacó del partido al "Fideo". Como ocurrió el año pasado en Río de Janeiro, el ex Rosario Central se perdió el compromiso más importante del torneo. Su lugar fue ocupado por Ezequiel Lavezzi.

La salida de Di María debilitó senciblemente a la Argentina y antes de que termine la primera etapa, una combinación entre Vidal y Alex Sánchez volvió exigir al ex arquero de Racing. Sin embargo, la calidad de Javier Pastore sirvió para habilitar al "Pocho" en la más clara que tuvieron los criollos, aunque el remate debil, pronunciado y sin dirección se diluyó en los guantes del hombre del Barcelona.

El complemento comenzó bajo la misma sintonía que se desarrolló en el primer capítulo. Un error de Nicolás Otamendi colaboró con la sociedad compuesta entre el "Niño Maravilla" y el "Rey Arturo". Una vez más, la aparición de "Chiquito" fue fundamental para mantener la paridad.

El manto de suspenso se produjo después de una exquisita asistencia del "Mago" Valdivia hacia Alexis Sánchez. Con la defensa argentina descolocada, el delantero del Arsenal la impactó de primera y buscó el palo más lejano de Romero. Por centímetros Chile no logró la hazaña.

De todos modos, en la última jugada del tiempo reglamentario, un contragolpe comandado por Lionel Messi, extendido hacia Ezequiel Lavezzi estuvo muy cerca de cerca de opacar la fiesta roja. Pero el pase del ex San Lorenzo no fue efectivo y la definición de Gonzalo Higuaín no tuvo el destino deseado. El fallo provocó que se juegue media hora más.

En el primer tiempo del suplementario el duelo se emparejó, pero antes de que se vayan a un nuevo descanso, un mal calculo de Javier Mascherano sorprendió a todos, y Alexis Sánchez encaró a toda velocidad por la gloria. De no ser por la fría respuesta del guardameta de la Sampdoria el campeón no se hubiese definido por penales.

 

infobae.com

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