Escuchar secretamente a sus dueños parece ayudar a que algunos cachorros aprendan más palabras.
El experimento se hizo con peluches y los perros logran aprender los nombres de una gran cantidad.
Emily Anthes tiene un perro no muy dotado para aprender palabras pero que siempre está en sintonía con la palabra "premio".
La perra pastora escocesa Basket parece tener un don especial para las palabras. Esta border collie de 7 años que vive en el barrio Upper West Side de Manhattan, sabe los nombres de por lo menos 150 peluches — "Ranita", "Caja de crayones" y "Pop-Tart", entre ellos — y puede buscarlos y traerlos cuando se le ordena hacerlo.
Basket formó su vocabulario gracias al esfuerzo de una de sus dueñas, Elle Baumgartel-Austin. Elle empezó a darle clases de lenguaje cuando Basket era cachorrita. "Yo jugaba con ella, le decía el nombre del juguete de peluche, se lo repetía muchas veces", comentó la señora Baumgartel-Austin. Empezó con 10 peluches y a medida que Basket iba manejándolos bien fue agregando más.
“No parecía haber nunca un límite”, expresó Elle. “Básicamente, ya era cuestión de cuántos peluches podía guardar yo en mi departamentito.”
Actualmente, a través de un nuevo estudio, un equipo de investigación científica ha descubierto que Basket y otros perros que también tienen su avanzada capacidad de aprender palabras, poseen una capacidad que los equipara funcionalmente con criaturas humanas de 18 meses: pueden aprender los nombres de juguetes nuevos no solo mediante instrucciones directas sino también escuchando secretamente las conversaciones de sus dueños.

El pastor ovejero australiano, otro de los perros "telentosos" con el lenguaje.- Foto - Shutterstock
Un aprendizaje de palabras tan sofisticado parece ser poco común entre los perros y reconocer los rótulos de objetos específicos dista mucho de adquirir todo un lenguaje. Pero los hallazgos del estudio refuerzan las pruebas de que las capacidades cognitivas y sociales que sustentan ciertos tipos de aprendizaje del lenguaje no se limitan a las personas y destacan la destreza de los perros para interpretar señales humanas.
“Son muy buenos captando esos indicadores”, afirma Shany Dror, investigadora postdoctoral de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena y autora del estudio. “Son tan buenos que pueden captarlos con la misma precisión cuando las señales se dirigen al perro que cuando se dirigen a otra persona.”
El estudio realizado por la doctora Dror en la Universidad Eötvös Loránd de Budapest se publicó el jueves en la revista Science.
Aunque muchos perros pueden entender órdenes sencillas como "sentate" o "quieta", aprender los nombres de objetos específicos — capacidad conocida como aprendizaje de rótulos o etiquetas — al parecer es una tarea mucho más difícil. La ciencia no comprende del todo por qué.
Pero en las últimas dos décadas aproximadamente se han identificado algunos casos excepcionales: perros prodigio que conocen los nombres de docenas o incluso cientos de juguetes y pueden recordar tales etiquetas durante años. "Acumulan un vocabulario enorme", afirma la doctora Dror.

Blue Heeler, otra de las razas de la lista de las que mejor aprenden.- Foto - AP
Los perros pastores, en particular de la raza border collie, parecen tener un talento especial para este tipo de aprendizaje de palabras, quizás porque antiguamente los criadores preferían animales que prestaran especial atención a lo que sus dueños decían y hacían. Pero incluso entre estas especies el aprendizaje de rótulos parece ser poco común.
Cuando logran acumular un vocabulario extenso, los perros suelen hacerlo mediante interacciones directas con sus dueños, como sesiones de juego o entrenamiento intencional, explica la doctora Dror. Aun así, algunos dueños informaron también que una vez que sus perros habían aprendido esas etiquetas, parecían captarlas en conversaciones que escuchaban por casualidad.
Se sabe que Basket hace eso con la palabra "palta", que corresponde a uno de sus peluches para perros favoritos. La señora Baumgartel-Austin describió la reacción de Basket en las ocasiones en que ella y su esposa hablaban ocasionalmente de comprar paltas (de verdad).
"Basket la traía a Palta", contó la señora Baumgartel-Austin. Añadió que la perra (cuyo nombre proviene de las mascotas de la escritora Gertrude Stein y su pareja Alice B. Toklas) hace lo mismo con otros juguetes que tienen el mismo nombre que algunos objetos cotidianos.
El equipo investigador se pregunta si perros como Basket podrían no solo reconocer rótulos familiares en conversaciones que escuchan por casualidad sino también aprender de esa manera otros nombres nuevos.
Las criaturas humanas pueden lograr esta hazaña desde alrededor de los 18 meses. Pero es una tarea decepcionantemente compleja, que puede implicar seguir la mirada, rastrear la atención y comprender la perspectiva de otras personas.
Diez perros con "talento" para aprender palabras
En el nuevo estudio Shany Dror y sus colegas evaluaron a 10 perros que ya habían sido identificados como "aprendices de palabras talentosos". (Los seleccionados fueron siete border collies, un labrador retriever, un pastor ovejero australiano mini y una cruza de pastor australiano y perro ganadero australiano o blue heeler.)
Le pidieron a cada dueño de estos perros que le regalaran un peluche nuevo a una persona integrante de la familia mientras el perro observaba. Las personas participantes se pasaban el juguete entre sí, empleando el nombre en una serie de frases sencillas, como “Esta es una manta raya” y “¿Querés la manta raya?”. Durante esas breves conversaciones, ninguna de ellas se dirigía al perro ni lo miraba.
A lo largo de diversas sesiones cortas repartidas durante varios días, a cada perro se le presentaron de esta manera dos peluches nuevos.
Varios días después los dueños pusieron a prueba el conocimiento de sus mascotas colocando los dos juguetes nuevos, además de otros nueve peluches familiares, en una habitación fuera de la vista. Después les pidieron que trajeran distintos juguetes por sus nombres.
En promedio, los perros les llevaron los juguetes nuevos en alrededor del 80 % de las veces, porcentaje de éxito equivalente al de cuando los dueños les presentaban los juguetes nuevos de manera directa. En forma individual, siete de los diez perros, entre ellos Basket, tuvieron un rendimiento significativamente superior al esperado. (Un grupo de control de diez border collies que no habían demostrado capacidades inusuales para aprender palabras no pareció capaz de aprender las etiquetas que escuchaban por casualidad.)
“Creo que estos siete perros pueden estar haciendo algo verdaderamente impresionante, muy similar a lo que hacen las criaturas pequeñas”, afirma Federico Rossano, investigador de cognición comparada de la Universidad de California en San Diego que no intervino en la investigación.
Pero Rossano cree que el estudio podría haberse beneficiado enviando experimentadores al hogar de las mascotas para supervisar el entrenamiento.
“Tengo mucho interés en verlo repetido de forma un poco más controlada quizás”, mencionó.
Juliane Kaminski, directora del centro de cognición canina de la Universidad de Portsmouth, Inglaterra, manifestó que los resultados le parecieron convincentes pero no sorprendentes. Otros estudios han documentado ya que los perros pueden aprender las etiquetas de los objetos indirectamente. En 2004, por ejemplo, la doctora Kaminski y un grupo de colegas informaron que un border collie llamado Rico podía aprender los nombres de objetos nuevos mediante un proceso de eliminación, básicamente infiriendo que las palabras nuevas desconocidas debían referirse a juguetes nuevos y desconocidos.
De hecho, un experimento adicional realizado por la doctora Dror y sus colegas demostró la capacidad de estos perros para aprender palabras nuevas en diversas condiciones. Los dueños les mostraban a sus mascotas un juguete nuevo, lo colocaban dentro de un balde y luego lo levantaban para que el juguete quedara fuera de la vista. Recién entonces decían por primera vez el rótulo del juguete, usándolo en frases cortas mientras miraban alternativamente el balde y al perro. Al cabo de varias sesiones de entrenamiento similares las mascotas fueron capaces de identificar correctamente los juguetes nuevos por el nombre casi el 80 % de las veces en promedio.
No está claro con certeza todavía qué indicadores utilizan los perros para aprender etiquetas nuevas y la ciencia tiene aún mucho trabajo por delante hasta llegar a entender qué distingue a estos talentosos aprendices de palabras. “Todavía no nos damos cuenta del todo qué regla han comprendido para poder hacerlo con mayor facilidad que otros perros”, admite la doctora Kaminski.
En un estudio publicado en noviembre por la revista Scientific Reports, Juliane Kaminski y su equipo descubrieron que, en comparación con perros comunes, los que aprenden a identificar rótulos se interesaban más y se concentraban más en los objetos nuevos, además de exhibir mayor dominio propio. Sin embargo, no queda claro qué ocurre primero, señaló. ¿Esos indicadores les permiten a los perros aprender los nombres de los juguetes nuevos? ¿O acaso practicar repetidamente y aprender los rótulos de los objetos los ayuda a perfeccionar esa capacidad?
Se da un importante factor adverso en el hecho de que el aprendizaje de rótulos parece ser un talento tan poco común en el reino canino que la comunidad científica no tiene muchos sujetos de estudio.
"Siempre andamos buscando más perros", confirma la doctora Dror. "Nos encantaría que cualquier dueño que crea que su perro conoce los nombres de sus peluches se pusiera en contacto con nosotros."
Por Emily Anthes - The New York Times
Traducción: Román García Azcárate
PS
Foto.- Portada - Shutterstock - El Border Collie fue identificado como uno de los que mejor logran aprender palabras.
Fuente.- https://www.clarin.com/