Durante una semana, 120 jóvenes de Cruz del Eje en la provincia de Córdoba misionaron en Luyaba, Pozo de la Pampa y Barrios de Villa Dolores, compartiendo la fe y la vida cotidiana de las comunidades del oeste cordobés.
La diócesis de Cruz del Eje en la provincia de Córdoba llevó a cabo, del 11 al 18 de Enero, las Misiones Juveniles Diocesanas 2026 en distintos puntos del oeste cordobés. Con el lema "La misión mantiene joven a la Iglesia", jóvenes de la diócesis visitaron y acompañaron a familias de Luyaba, Pozo de la Pampa y de los Barrios Santa Rita y Piedra Pintada de la ciudad de Villa Dolores.
Esta propuesta pastoral, que se realiza de manera ininterrumpida desde hace veintinueve años, convoca cada verano a jóvenes dispuestos a dedicar una semana al anuncio del Evangelio y al encuentro cercano con las comunidades. Organizados en grupos, con coordinadores y ayudantes responsables de la vida diaria, los misioneros compartieron actividades, visitas a los hogares y celebraciones junto a los vecinos. Los sacerdotes acompañaron el desarrollo de la misión mediante la presencia cotidiana, el diálogo con las familias y la celebración de la Eucaristía.
Las comunidades que recibieron a los misioneros pertenecen a cuatro parroquias de la diócesis: San Francisco Javier de Luyaba, San José de Pozo de la Pampa, Nuestra Señora de los Dolores del Barrio Santa Rita y Nuestra Señora de Schöenstatt del Barrio Piedra Pintada.
Envío misionero
El envío misionero tuvo lugar el 11 de Enero durante la misa presidida por el Obispo, Monseñor Ricardo Araya, en la parroquia y basílica Nuestra Señora de los Dolores. A lo largo de la semana, el prelado recorrió cada una de las zonas de misión, celebró la misa con los jóvenes y compartió espacios de diálogo fraterno. La experiencia concluyó con la misa de clausura en la Capilla María del Rosario de San Nicolás, en el Barrio Hipódromo Serrano de Villa Dolores.
En la celebración final, el obispo expresó su agradecimiento por la participación de 120 jóvenes y los alentó a reconocer la acción de Dios en las personas encontradas durante la misión. Señaló que la experiencia no se agota en una semana, sino que continúa en la vida cotidiana, a través del testimonio y la invitación a otros jóvenes.
Como cierre, los misioneros compartieron testimonios que reflejaron la profundidad de lo vivido. Entre ellos, Constanza Peralta, misionera en Luyaba, destacó la fe sencilla y firme de las personas visitadas y el valor de los lazos de amistad surgidos durante la misión. Su testimonio puso de relieve que la misión transforma tanto a quienes reciben el anuncio como a quienes lo llevan adelante.+
Fuente.- https://aica.org