La falta de estrategias integrales y la exposición cotidiana a contaminantes en espacios habitados por pájaros incrementan los riesgos para quienes tienen defensas bajas.

Los excrementos secos de aves liberan hongos y bacterias que se inhalan y afectan la salud respiratoria.

El médico clínico Jorge Kilstein (matrícula 11.511) advierte que las palomas pueden ser portadoras de bacterias y hongos que representan riesgos para la salud, especialmente en adultos mayores.

La ausencia de políticas públicas eficaces de control en Argentina expone a las personas con defensas bajas a un riesgo sanitario.

La problemática cobra mayor importancia porque las campañas y legislaciones existentes son parciales. Según la Municipalidad de Salta, se implementan acciones informativas y recomendaciones para los vecinos, mientras que en Santa Fe se debate declarar plaga a la paloma torcaza. Pese a ello, el sector más vulnerable sigue siendo el de los adultos mayores ante las enfermedades transmitidas por aves en zonas urbanas.


“El peligro radica sobre todo en la vía respiratoria”, explica Kilstein. “Los hongos y bacterias presentes en los excrementos de palomas y otras aves pueden inhalarse, sobre todo cuando se limpian en seco, y eso representa un riesgo mayor para quienes tienen defensas bajas, pacientes trasplantados o que toman corticoides”.

El Médico Clínico Jorge Kilstein advierte sobre enfermedades graves transmitidas por palomas en adultos mayores.

 

El médico añade que los contaminantes de las aves afectan más que el sistema pulmonar. “Pueden dañar el sistema nervioso, causar problemas visuales, digestivos y hepáticos. A veces diagnosticar la infección es difícil: la psitacosis, por ejemplo, suele confundirse con neumonías o gripes prolongadas”. Destaca que la historia clínica y el relato del paciente son fundamentales, especialmente cuando mencionan contacto o alimentación de aves halladas.


Enfermedades y síntomas: Cómo afectan a la generación silver

Kilstein detalla: “Cuando los excrementos se secan y quedan en el aire, los inmunodeprimidos — como ancianos, trasplantados o quienes reciben medicación para reducir defensas — tienen que extremar cuidados. Inhalar esos restos puede causar cuadros clínicos muy graves”.

La criptococosis y la histoplasmosis frecuentemente inician en los pulmones, pero pueden extenderse al cerebro u órganos vitales. “Los síntomas pueden pasar inadvertidos — fatiga, fiebre, tos sin expectoración — pero en mayores, a veces evolucionan en formas graves que requieren internación”, alerta el especialista. 


La psitacosis puede confundirse con neumonías o gripes prolongadas si no se detecta a tiempo.

“En la psitacosis, la fiebre y el dolor de cabeza son persistentes, y la neumonía no responde a antibióticos habituales. Si los síntomas no mejoran después de unos días, hay que consultar al médico”.

El Ministerio de Salud de la Nación advierte que la exposición crónica, el contacto con aves sin certificado sanitario y limpiar en ambientes poco ventilados son factores de riesgo principales para adultos mayores.

Cómo prevenir riesgos sanitarios En la limpieza de excrementos de palomas

“La forma de limpiar es fundamental. No hay que barrer en seco ni aspirar los excrementos”, recomienda el especialista. Sugiere siempre humedecer el área primero y emplear desinfectantes como el cloro. “La limpieza debe realizarse con guantes y mascarilla, especialmente en lugares con alta concentración de aves”.

Alimentar palomas incrementa la población y la exposición a bacterias, hongos y virus.

Las autoridades sanitarias argentinas coinciden: “Quienes tengan inmunidad comprometida no deben encargarse de estas tareas por sí mismos”. Para limpiezas cotidianas, guantes desechables y ropa lavable suelen ser suficientes. Sin embargo, en situaciones complejas — como eliminar acumulaciones en canaletas o áreas cerradas — se aconseja ropa descartable y un respirador.

En viviendas, no debe permitirse el anidamiento de aves. Si se encuentra un ave enferma, “lo adecuado es no tocarla y comunicarlo al área de sanidad correspondiente”, agrega Kilstein.

Políticas públicas: Vacíos y desafíos en el control de las palomas

En la Ley N° 451, que regula el Régimen de Faltas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se establecen sanciones para distintas conductas que afectan a la fauna urbana.

La normativa prohíbe la venta o tenencia irregular de animales, la caza de especies que no hayan sido declaradas plaga, la destrucción de nidos de aves sin autorización, el ahuyentamiento mediante métodos crueles y el envenenamiento de aves a través de cebos tóxicos u otros mecanismos.

La Municipalidad de la ciudad de Salta impulsa campañas para advertir sobre los peligros de alimentar palomas. Emilce Arias, subsecretaria de Gestión Ambiental, señaló: “Alimentarlas hace que la población crezca y aumenta los riesgos porque transmiten bacterias, hongos y virus”.

La prevención y el diagnóstico temprano son claves para proteger la salud de adultos mayores.

La Cámara de Senadores de la provincia de  Santa Fe otorgó media sanción para declarar plaga a la paloma torcaza. El Senador por San Justo, Rodrigo Borla, reconoce que el problema lleva más de treinta años, abarcando tanto el área rural como la urbana: “El impacto ya no solo está en el campo, también afecta la salud en las ciudades y deteriora edificios”.

En la ciudad de Rosario, la normativa prohíbe la matanza de palomas y promueve el uso de métodos no letales como repelentes orgánicos, anticonceptivos mezclados en el alimento y barreras físicas. Esta estrategia busca reducir la natalidad de las aves y evitar daños en infraestructura, en cumplimiento de la Ley Sarmiento 14.346, que protege contra el maltrato animal.

En el plano internacional, en ciudades como Venecia (Italia), alimentar palomas está prohibido. Las sanciones superan los 500 euros, mostrando cómo la protección patrimonial y la salud colectiva se refuerzan con políticas de prevención efectivas.

Acciones clave para proteger a la población adulta mayor

“El consejo más importante es dejar de alimentar a las palomas”, enfatiza Kilstein. “El ciclo empieza al darles comida, y esto solo agrava la superpoblación y las malas condiciones sanitarias”.

El experto insiste en la responsabilidad individual: “Cada persona debe mantener su entorno limpio, no permitir nidos en balcones y evitar contacto con aves enfermas”. Los organismos de salud sugieren instalar barreras físicas — como redes o pinchos — en ventanas y cornisas, y mantener los ambientes bien ventilados.

Las personas mayores deben acudir al médico si presenta disnea, fiebre, tos o fatiga persistentes, ya que el diagnóstico temprano es crucial para recuperarse de infecciones asociadas a aves. “Prevenir empieza con la información y la actitud de cada vecino”, concluye el profesional.

 


Fuente.- https://www.infobae.com