En el mes de Marzo subió cerca de 10%, más de tres veces la inflación proyectada, y acumula un alza del 68% en el último año. La brecha entre canales de venta ya pesa en el bolsillo.
En el mes de Marzo, la carne volvió a moverse muy por encima de la inflación. Según estimaciones del sector, los precios subieron 10,6% en el mes, más de tres veces la inflación proyectada para el periodo (alrededor de 3%) y ya acumulan un alza del 68% en los últimos doce meses.
Este aumento, adelantan algunas consultoras privadas, tendrá un fuerte impacto en el IPC que el INDEC difundirá esta semana.
Pero más allá del nivel de precios, hay otra diferencia que pesa cada vez más en el bolsillo: no es lo mismo comprar en una carnicería que en un supermercado.
Según datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), el kilo promedio de carne en el AMBA se ubicó en 18.564 pesos en Marzo. Esa cifra, no obstante, esconde una brecha clara entre canales de comercialización.
Por un lado, en las carnicerías, precio promedio del kilo de carne supera los 20.000 pesos; por el otro, en los supermercados, esta se mantiene en torno a los 18.500 pesos.
En términos prácticos, con lo que se paga un kilo en un supermercado, en una carnicería se compran 80 gramos menos. La diferencia también se explica por la dinámica de precios en cada canal.
En Marzo, las carnicerías registraron subas del 12,2% mensual y 73,5% interanual, mientras que en los supermercados el aumento fue de 7,1% en el mes y 57,9% anual.
La carne se consolidó en los últimos meses como uno de los principales motores de la inflación. Distintos análisis privados muestran que, sin el aporte del rubro cárnico, el IPC hubiera sido varias décimas menor en los últimos registros.
En ese contexto, la suba cercana al 10% en Marzo volvió a encender alertas, por su incidencia en el índice mensual .Del carnicero a la góndola
La diferencia no siempre fue así. De acuerdo con datos del IPCVA, durante buena parte de 2024 los precios se movían casi en simultáneo. Pero, a lo largo de 2025, empezó a abrirse una brecha que en los últimos meses se profundizó.
En Enero de 2024, el precio promedio de la carne en carnicerías y supermercados era similar, ubicándose ambos en torno a los 5.000 pesos por kilo. En Marzo de 2024, los precios comenzaron a separarse levemente, con carnicerías superando a los supermercados por un margen pequeño, aproximadamente 200 pesos a 300 pesos por kilo.

A lo largo de 2024, ambos canales mostraron un incremento sostenido, alcanzando en Diciembre de 2024 un valor cercano a los 10.000 pesos por kilo en carnicerías y unos 9.800 pesos por kilo en supermercados. Para 2025, la brecha entre ambos se empezó a ampliar, mientras que en junio de 2025, el precio promedio en carnicerías llegó a los 12.000 pesos por kilo y en los supermercados rozó los 11.500 pesos.
En Diciembre de 2025, los precios en carnicerías superaban los 15.000 pesos por kilo, en tanto que los supermercados alcanzaban aproximadamente 14.000 pesos por kilo. En los primeros meses de 2026, el incremento se aceleró. En Marzo de 2026, el precio promedio de la carne en carnicerías supera los 20.000 pesos por kilo, mientras que en supermercados se ubica cerca de los 18.500 pesos. Entre los cortes, las mayores subas se dieron en la picada común (20,4%), la carnaza (17,7%) y la falda (13,4%), mientras que otros como el lomo (8,5%) o el matambre (7,6%) tuvieron aumentos más moderados.
El consumo de carne, en un piso histórico
El dato se vuelve más relevante en un contexto de consumo en retroceso. Según la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina, el consumo de carne vacuna cayó a 47,3 kilos por habitante en 2025, el nivel más bajo en dos décadas. En paralelo, el consumo se reconfiguró, de manera que crecieron tanto la participación del pollo y el cerdo, dos proteínas que funcionan como alternativas más accesibles a la carne vacuna.
La suba de precios, sin embargo, no vino de una mayor demanda, sino que, por el contrario, el consumo se mantiene a la baja, lo que marca un cambio fuerte en el patrón de la mesa argentina, que, según estimaciones realizadas en los primeros meses de 2026, esa tendencia no se revirtió e incluso podría perforar ese piso.

Detrás de este fenómeno hay una combinación de factores. Por un lado, la pérdida de poder adquisitivo. Por otro, un cambio en la oferta. Y, en tercer lugar, una mayor demanda externa, en un contexto en el que no hay límites - sino mayores incentivos - a las exportaciones.
En el mercado de hacienda, el precio del novillo volvió a moverse al alza. En marzo se ubicó en torno a los 5.100 pesos por kilo vivo, con una suba cercana al 8% respecto de febrero. Esa referencia es clave porque termina trasladándose, con distintos márgenes, al mostrador.

La carne acumula fuertes subas en el último año y se mantiene como uno de los productos que más presiona sobre la inflación (Imagen Ilustrativa Infobae)
Al mismo tiempo, la oferta disponible se volvió más limitada. En los últimos meses, la producción de carne se redujo y parte de ese volumen se volcó a exportación, en un contexto donde la demanda externa se mantiene firme. Entonces, con menos hacienda disponible y un canal exportador que sigue traccionando, el resultado es un mercado más ajustado, donde los precios encuentran sostén incluso con consumo en baja, explican en el sector.
Hacia adelante, los analistas no ven un salto adicional en los precios, pero tampoco una baja significativa. Con valores ya en niveles elevados, el mercado encontró una especie de techo que, aseguran, se mantenderá por el próximo año. La carne podría moverse con leves correcciones — incluso con bajas puntuales cercanas a los 1.000 pesos por kilo —, pero sin cambios bruscos. En un contexto de consumo debilitado, el desafío para el sector no es solo sostener precios, sino también lograr que el producto siga teniendo salida en el mercado interno.
Por Lola Loustalot

Foto.- Portada - Adobe Stock
Fuente.- https://www.infobae.com