Cada 13 de Abril se conmemora en Argentina el Día del Kinesiólogo, una fecha que pone en valor el rol de estos profesionales en el sistema de salud y destaca la importancia del movimiento como herramienta fundamental para el cuidado de la salud.
Según un estudio realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y publicado en The Lancet (2018), Argentina presenta niveles de inactividad física superiores al 40%, entre los más altos del mundo. A nivel local, la 4ª Encuesta Nacional de Factores de Riesgo realizada por el INDEC indica que alrededor del 45% de los adultos presenta un bajo nivel de actividad física, lo que está asociado a cerca del 27% de los casos de diabetes tipo 2 y al 30% de los casos de cardiopatía isquémica.
En ese contexto, la kinesiología amplió significativamente su campo de acción. Hoy interviene no solo en la recuperación de lesiones, sino también en el acompañamiento de personas con enfermedades crónicas, en la rehabilitación funcional y en la promoción de hábitos saludables a lo largo de toda la vida.
“La kinesiología es una disciplina esencial dentro del sistema de salud. A través de herramientas basadas en el movimiento y la biomecánica, el kinesiólogo trabaja para mejorar la funcionalidad del cuerpo, aliviar el dolor y mejorar la calidad de vida de las personas”, señala el Lic. Diego Castagnaro, director de la Licenciatura en Kinesiología y Fisiatría de la Fundación Barceló.
El movimiento constituye el eje central de la kinesiología. No se trata solo de una acción física, sino de una estrategia terapéutica clave: moverse bien es sinónimo de salud. Por eso, la intervención kinésica resulta fundamental tanto en la recuperación de lesiones musculares y articulares como en el abordaje de enfermedades neurológicas, respiratorias y cardiovasculares. Además, el ejercicio terapéutico cumple un rol cada vez más relevante en el tratamiento de patologías crónicas y en la prevención de complicaciones a largo plazo.
La kinesiología se despliega hoy en áreas tan diversas como traumatología y ortopedia, neurología, pediatría, geriatría, rehabilitación respiratoria y cardiovascular, psicomotricidad, estética y deporte. Eso permite que estos profesionales trabajen en hospitales, unidades de terapia intensiva, clínicas, consultorios privados, clubes deportivos, domicilios y entornos laborales.
“Hoy la formación en kinesiología requiere preparar profesionales que sepan trabajar en equipo desde el inicio. Por eso promovemos que los estudiantes compartan espacios de aprendizaje con futuros médicos, nutricionistas, enfermeros y psicólogos, y que tengan contacto temprano con la práctica clínica, lo que les permite comprender el funcionamiento real del sistema de salud desde los primeros años”, destaca el Lic. Diego Castagnaro.
En un país donde moverse dejó de ser un hábito cotidiano, incorporar el movimiento bajo la guía de profesionales capacitados no solo ayuda a recuperarse, sino también a vivir mejor.
Foto.- Portada- Ilustrativa
Créditos.- Lic. Ignacio Montenegro - Asistente - Departamento Asuntos Institucionales
